Violencia genera más violencia y no sólo de índole física sino que la violencia emocional o psicológica es de mayor complejidad debido a la exigua notoriedad que se presenta, sin embargo, es una violencia de tipo perceptivo, es decir, de observa en la conducta de quien la padece mediante comportamientos como el silencio, el encorvamiento, el temor que siempre está presente, la inseguridad, la inestabilidad, entre otros.
Quien vive en un núcleo con este tipo de violencia puede crearse todo un mundo de temores y transformar la paz, la autoestima por complejos impulsivos que se traducen en una< “forma de amor”. Y que lamentablemente cada vez estas situaciones se ven incrementadas por falta de seguridad y decisión para pedir ayuda. La violencia emocional se manifiesta a través del lenguaje verbal y del no verbal, es decir, a través de insultos, de palabras hirientes y humillantes como también por gestos, por posiciones corporales y situaciones espaciales como el rechazo y la indiferencia. El objetivo primordial de esta violencia se sustenta en la destrucción de los sentimientos de una persona y en el desequilibrio interior de ésta, aportándole una cantidad de dudas que muchas veces le hacen perder al ser humano su propia voluntad.

VIOLENCIA JUVENIL
La violencia juvenil se ha convertido en un problema que genera fuerte alarma social. Su raíz procede de distintas causas: la situación económica familiar y social; la falta de posibilidades laborales dignas; el abandono de los adultos responsables del ejercicio de la parentalidad (madres y padres ausentes); el inadecuado sistema educacional, las tensiones de una sociedad competitiva (acumuladora de bienes materiales y carente de valores humanistas); niños incapaces de controlar sus impulsos, medios de comunicación que no promueven valores adecuados que hagan posible la convivencia.
Esta es una sociedad donde reina la anomia (ausencia de valores sociales que guíen las conductas de las personas), se trata de un gravísimo estado de desintegración cultural, que surge cuando las necesidades vitales -tanto físicas como emocionales- no se satisfacen y las personas se frustran progresivamente, para acabar siendo individuos que viven en una situación global de intolerancia y desinterés total por la convivencia. La violencia se “siembra” en los primeros años de la vida en el seno del hogar y la escuela, después en la adolescencia, el medio social estimula la incompatibilidad entre aspiraciones y oportunidades reales de los jóvenes, y la violencia “crece” activada por “valores” culturales que glorifican las soluciones agresivas de los conflictos entre las personas.

VIOLENCIA DE GENERO
La violencia de género tiene que ver con “la violencia que se ejerce hacia las mujeres por el hecho de serlo”, e incluye tanto malos tratos de la pareja, como agresiones físicas o sexuales de extraños, mutilación genital, infanticidios femeninos, etc. Todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública o privada (“Artículo 1 de la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Naciones Unidas, 1994).